estrés laboral

Estrés Laboral: Crónica de una situación des-esperada

Juana es una joven profesional quien comienza su primer día laboral en una empresa multinacional.  Al conocer a sus superiores y las tareas a realizar, siente gran entusiasmo y piensa que, a pesar de las dificultades que implica la posición, logrará desempeñarse con éxito.  En el transcurso de las siguientes semanas, se siente cansada, desganada y muy abrumada.  El trato de sus superiores, la falta de organización de las tareas y la presión constante de los clientes transforma su entusiasmo en un obstáculo.

¿Qué sucedió? ¿Es el contexto que perjudica a Juana? ¿No posee las  competencias  requeridas para el puesto? Es posible que sean ambas cosas; pero en esta oportunidad, analizaremos cómo interpretamos las situaciones para transformar un potencial desafío que ayudaría a nuestro crecimiento interior y exterior, en un pesado obstáculo o en una situación nocivamente estresante.

Es probable que Juana, como todo joven profesional en su primer día, sienta entusiasmo al evaluar la situación como un desafío de aprendizaje y crecimiento.  A medida que pasan los días y los problemas se acumulan, ella va perdiendo esa confianza y comienza a pensar  que no cuenta con los recursos para poder resolverlos, y que el entorno es hostil con ella.  Estos pensamientos empiezan a reproducirse como conejos en su cabeza, transformándose en una fuente clara de estrés. Finalmente,  las situaciones vividas ya no impactan tanto como lo que se piensa acerca de ellas. En este contexto, no hay posibilidad de que Juana  genere cambios pequeños ni salidas creativas.  Su sistema nervioso empieza a reportar signos de estrés crónico: falta de apetito, nerviosismo, irritabilidad, insomnio, perdida del disfrute, angustia, enfermedades orgánicas (generalmente aquellas que comprometen al sistema inmunológico).

A esa altura, parece que la única salida es renunciar o alejarse por un tiempo de la situación desencadenante.  Puede ser una opción temporal, pero para resolver el problema uno tiene que aprender a reinterpretar tanto las situaciones de presión (interna o externa) como las oportunidades de crecimiento.  Actualmente existen diversas herramientas terapéuticas que pueden ayudarnos en este camino, como la  reprogramación cognitiva, el coaching, el  mindfulness, entre otras.

Entonces, cuando vivamos o seamos testigos de situaciones que generen un  estrés laboral crónico destructivo e inmanejable,  recordemos que  existen diversos caminos para aprender a manejarlas y  transformarlas en desafíos de crecimiento interior.

Lic. Vanesa Andrada

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