Liderazgo Consciente, ¿Cómo convertirme en un agente de cambio positivo?

liderazgo consciente

El mundo se ha convertido en un lugar en constante evolución, donde la realidad se presenta de manera compleja, ambigua, volátil e impredecible.  Existe un término que se utiliza en el ámbito laboral para describir este escenario: VUCA.  Y tales características requieren de un liderazgo diferente.  Aunque en algunos ámbitos el rol del jefe autoritario continúa vigente, no por ello deja de ser obsoleto. La mayoría de las empresas, emprendimientos y algunos roles de la vida personal convocan a un tipo de liderazgo consciente.

¿Qué es ser un líder consciente?  Fred Kofman, coach ejecutivo y asesor en materia de liderazgo y cultura, en su modelo de Liderazgo Consciente presenta siete distinciones que, además de aumentar la eficacia del liderazgo, promueven un ambiente de trabajo más colaborativo y cálido.

  1. Responsabilidad Incondicional: un líder consciente debe tener la capacidad de asumir su responsabilidad en cada acción a emprender. Esto implica desactivar la búsqueda de culpables y enfocarse en la búsqueda de soluciones.  Es necesario que el líder tenga coraje para asumir sus errores y, de este modo, motivar a sus colaboradores a recorrer los caminos del desafío, dado que los errores son parte de ese camino.

  2. Integridad Esencial: la integridad implica coherencia en nuestras acciones. Por ende, un líder consciente es alguien que predica con su ejemplo.

  3. Humildad Ontológica: implica estar abierto a aprender en todo momento y de todas las personas. Un líder consciente sabe que no tiene todas las respuestas y potencia a sus colaboradores para que den lo mejor de sí, en un camino de aprendizaje constante.

  4. Negociación Constructiva: un líder consciente busca siempre dentro de su equipo la dinámica ganar – ganar, porque sabe que es el camino para potenciar las cualidades de sus colaboradores, facilitar la confianza y generar excelentes resultados o soluciones.

  5. Comunicación Auténtica: este punto es uno de los más importante y también de los más difíciles de lograr. La comunicación de un líder consciente no debe ser unidireccional.  Para lograr cambios, el equipo debe sentirse respetado, escuchado y valorado, cuestiones que se logran con un estilo de comunicación que incluye en la ecuación las necesidades de ambos lados por un bien en común.

  6. Coordinación Impecable: que un grupo de trabajo se transforme en un equipo eficiente requiere de un líder que sea un verdadero agente de cambio. Esto implica que logre conocer las habilidades de cada uno de sus miembros, para potenciarlas y lograr una correcta cohesión en dirección a un objetivo en común.

  7. Competencia Emocional: una buena gestión emocional es imprescindible para un líder consciente, para poder hacer frente a los desafíos y las presiones diarias. El equilibrio emocional comienza con la gestión de nuestras emociones y luego se extiende a las emociones de los demás.

Estas siete características que ofrece Fred Kofman pueden convertirse en una hoja de ruta muy útil para quienes consideren que todo cambio requiere de un buen líder.  Y cada una de ellas son habilidades que pueden ser entrenadas de manera diaria.  Si realmente aspiramos a construir un mundo más comprometido, respetuoso y solidario, este seguramente es un camino posible de transitar.

 

Estrés y agobio ¿Sabemos diferenciarlos?

estres agobio

La semana pasada, mientras leía las redes sociales, recibí una notificación: una colega me había etiquetado en una publicación y su contenido fue el motivador para escribir este artículo. La publicación era una foto de una búsqueda laboral, cuya lista de requisitos para aplicar a la posición incluía la siguiente: INMUNIDAD AL ESTRÉS. Claramente era una invitación al debate sobre cuál es el límite de quiénes deciden qué cualidades se valoran en las búsquedas laborales, pero también sobre qué sabemos acerca del funcionamiento de nuestras emociones.

El estrés es un mecanismo de supervivencia que se activa frente a una amenaza para protegernos: evaluamos rápidamente si nuestros recursos pueden hacer frente a la demanda de la situación. Es un sistema primitivo, que se transformó en un problema cuando evolucionamos y nuestra realidad se complejizó. En la actualidad, podemos estresarnos a través de nuestra mente por escenarios futuros, y nuestro cuerpo puede seguir en quietud sin ninguna posibilidad de descarga. A la vez, es un mecanismo que nos mantiene alerta y nos permite estar activos, atentos y, aunque no es lo ideal, haciendo varias cosas en un corto período de tiempo. El estrés entonces no es negativo ni positivo. Esa valuación dependerá de nuestra perspectiva particular. La conclusión es que el estrés es parte de nuestra vida, y está mucho más presente por el ritmo acelerado que adquirió nuestra rutina en las últimas décadas.

Por otra parte, si la situación adversa se sostiene en el tiempo de manera crónica o si por alguna razón nuestros recursos internos o externos ya no son suficientes, el estrés se transforma en agobio o estrés crónico. Los signos de que estamos agobiados pueden ser de índole interpersonal, física, emocional o mental. No es necesario que estén todos presentes, nombraré algunos a modo de ejemplo: sentir irritación, perder el apetito, modificación en el sueño, cansancio extremo, falta de atención y concentración, aumento de las discusiones, falta de paciencia y tolerancia, entre otros.

¿Por qué es importante diferenciar el estrés del agobio?

Y en este punto volvemos a la publicación que despertó mi interés. Porque seguramente quien ideó el anuncio estaba apuntando a evitar sujetos que tengan tendencia al agobio en situaciones en que otros son más resistentes.

Ahora bien, si quien siente estrés lo reconoce y puede expresarlo, probablemente pueda seguir funcionando. Sin embargo, quien expresa agobio necesita tomar distancia de la situación y no hacer nada. Y cuando decimos nada, es nada, durante un período corto de tiempo. Muchos errores, accidentes y situaciones desagradables dentro del ámbito laboral, podrían ser producto de gente agobiada que no pudo reconocer y pedir ayuda, o lo intentó y no recibió la ayuda necesaria.

Todos podemos sentir agobio en algún momento de nuestra vida laboral, cuestión que transforma al requisito del anuncio en un imposible. Pareciera haber en nuestra sociedad cierto desconocimiento sobre el funcionamiento de nuestras emociones. Y podría pensarse que la explosión de solicitudes de técnicas de regulación emocional en el ámbito laboral, en algunas ocasiones, acompaña este desconocimiento y persigue el objetivo de eliminar los inconvenientes que generan las emociones difíciles.

Las últimas investigaciones sobre las emociones indican que el lenguaje tiene un rol muy importante al momento de experimentarlas y gestionarlas. Hasta el momento sabíamos que etiquetarlas ayuda a disminuir el impacto en nuestras vidas. Ahora podríamos agregar que tenemos que nombrarlas correctamente, porque de ello depende nuestra experiencia. No es lo mismo sentirse estresado, que sentirse agobiado. No es lo mismo sentirse triste, que sentirse deprimido. No es lo mismo sentir miedo, que sentir terror. Por eso la invitación es a conocer toda la gama de emociones que podemos experimentar, para luego poder etiquetarlas correctamente al momento de sentirlas.

Entonces, a no confundir: INMUNIDAD AL AGOBIO y con estrés. Seamos cuidadosos en el uso del lenguaje y no solicitemos imposibles…

Reflexiones inspiradas en “Atlas del corazón” de Brenne Brown.

Entrevista laboral virtual: ¿Todo vale?

entrevista laboral virtual

Hola, queridos lectores. En esta oportunidad voy captar la atención de aquellos buscadores de empleos, posibles futuros candidatos a ser entrevistados por quien escribe o por algún otro selector…Así que si estás buscando o estás pensando en zambullirte al mercado para sondearlo, te recomiendo que sigas leyendo.

Estamos comenzando a transitar la post pandemia y sus consecuencias.  Entre tantos cambios, hay algo que llegó para quedarse: la virtualidad.  El home office en selección de personal es una modalidad posible y muy usada, pero trae consigo una serie de factores a tener presentes por parte del entrevistado.

Primer consejo: vestite y arreglate como si fueras a una oficina en modalidad presencial.

El hecho de que la entrevista sea virtual no nos exime de ocuparnos de que nuestro aspecto sea presentable y acorde al encuentro.

Cuando hablamos de aspecto físico, podríamos entrar en un debate acerca de la libertad, la discriminación, o la impresión superficial que puede generar este tema.  Sin embargo, la primera impresión siempre cuenta porque somos seres que percibimos un gran porcentaje de nuestras experiencias a través de nuestra vista. Y tu aspecto debería demostrar esfuerzo e interés sobre la propuesta. Esto da por sentado que no se espera en esta época gente de traje sastre, pero sí aseo, prolijidad e indumentaria acorde al contexto.

La virtualidad parecería que genera en muchos la ilusión de no ser vistos, o ser vistos parcialmente. En mi experiencia como entrevistadora, he visto candidatos despeinados, en jogging, en ropa de casa… Y, si bien es cierto que las fortalezas requeridas suelen basarse en la experiencia y los conocimientos, nuestro aspecto nunca deja de ser nuestra carta de presentación.

Segundo consejo: seleccioná el lugar en el cual tendrás la entrevista

También deberíamos cuidar el ambiente donde vamos a realizar la conexión. El contexto es importante. Tengan presente que generalmente las entrevistas laborales se coordinan con algunos días de antelación, por ende, uno tiene tiempo para ocuparse de estos detalles.

Muchas personas descuidan este aspecto y se conectan desde una habitación desordenada,  desde un lugar de la casa oscuro o ruidoso.  Elegí un lugar luminoso, en lo posible silencioso,  preferentemente una habitación neutral. Puede ser una mesa y una silla sobre una pared blanca.

Por supuesto, que puede haber situaciones excepcionales en que las circunstancias no hayan posibilitado la conexión en otro ámbito y que pueden ser explicadas durante la entrevista. Sin embargo, se observa habitualmente la sensación de percibir que del otro lado de la pantalla no vemos que hay detrás.

Tercer consejo: una computadora como dispositivo es preferible a un celular

Otro elemento fundamental son los dispositivos, medio tecnológico que permitirá que el encuentro online se lleve a cabo. Sabemos que en muchos casos no hay opciones y se utiliza el único recurso con el que se cuenta. Es recomendable también aclarar este punto durante la entrevista.

Ahora bien, si hay posibilidad de elegir les dejo unas sugerencias…

Una computadora siempre es mejor que un celular. La pantalla es más amplia, hay más estabilidad, el sonido tiene mejor definición y generalmente no hay problemas con la batería. Ahora bien,  si la única opción es el celular recordá tener carga en la batería y usar un soporte para que no haya movimientos durante el encuentro. Tené presente que las entrevistas duran mínimamente media hora, lapso en el que no es posible sostener con estabilidad un dispositivo en la mano.

Cuarto consejo: tratá de tener buena conectividad

En cuanto a la conexión,  es el elemento que menos podemos controlar, pero siempre hay algunos detalles que se pueden tener presentes.  Si tu conexión suele ser inestable, tratá de que no haya otro dispositivo conectado en la casa, cerrá todas las aplicaciones que usen ese recurso y siempre tené a mano los datos móviles para reemplazarla ante posibles fallas. 

Estos aspectos pueden parecer superficiales, pero hablan de la capacidad de organización, planificación, el interés, la motivación y el nivel de esfuerzo y dedicación que cada uno eligió aportar al encuentro.  La selección es un proceso donde todos los factores cuentan y comunican quiénes y cómo somos.