Presentación Profesional Efectiva

Presentarse efectivamente

¿Qué es?

¿Para qué sirve?

¿Por qué debería aprender a hacerlo?

¿Cómo lo puedo hacer?

Es encontrar un modo de decir quién soy, qué hago, cómo lo hago, por qué, para qué y para quién.

Contamos con numerosas oportunidades de mostrar al mundo a qué nos dedicamos, qué buscamos, cuál es nuestro objetivo. El modo en que lo hagamos y, no sólo el contenido de nuestro discurso, determinará en gran parte el éxito de ese contacto social. Nuestra presentación permitirá que otros puedan recomendarnos, recordarnos, comprar o vender nuestro servicio o aconsejarnos algo valioso.

Todos podemos vernos beneficiados si aprendemos a presentarnos mejor. En ocasiones, sentiremos que no logramos nuestro objetivo en forma inmediata pero, con el tiempo, sabremos que lo que estamos cosechando alguna vez ha sido sembrado en el pasado, cuando nos animamos a aprovechar ese momento, a veces muy breve en que nos hicimos más visibles.

Nuestra presentación efectiva debe ser breve, concreta, contener palabras, gestos y también emociones.

Recomendamos practicar y escribir y, hasta filmarnos, para lograr que aquello que queremos comunicar  se vaya puliendo y adaptando a cada situación. Notaremos con sorpresa que irá mejorando con la práctica a fuerza de entrenamiento.

Son dos habilidades esenciales las que vale la pena desarrollar: nuestra comunicación y nuestra capacidad de influencia y persuasión.  Para lograrlo,  sorteamos obstáculos: timidez, miedo, prejuicios, baja autoestima, entre otros. Reconocer cuál es la traba para Presentarnos  Efectivamente, puede ser un primer paso. Comenzar a trabajarla es una buena decisión que requiere valentía y esfuerzo.

Una vez que estemos decididos a comenzar, podemos responder la siguiente guía en forma sintética: quién soy; qué hago; qué sé hacer; qué estudié o cómo me capacité en mi actividad; qué busco ahora; cómo lo hago; como empecé; cómo lo seguiré desarrollando; por qué me gusta; para qué lo hago y para quién. Según la ocasión, puedo sumar preguntas vinculadas a qué solicito (si consideramos que nuestro receptor podría ayudar en algo) y qué planifico para el futuro.

Nuestra  presentación será más convincente si demuestra una motivación ligada a nuestros intereses, nuestra vocación, nuestros sueños y logramos comunicar cómo  eso se traslada a un servicio o a un producto que responde a alguna necesidad o propone alguna innovación.

¡A practicar!

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